Los irreverentes: el cuadro que se fugó del museo del Prado


Me encanta dormir hasta tarde, siento que el día tiene poco que ofrecer. Lo mío es la noche, la clandestinidad, la oscuridad. Hoy me levanté excesivamente temprano. A las cinco de la mañana ya me había tomado dos cafés y me había pintado dos veces las uñas. Todo esto se dió porque hoy  a la noche ejecutaré lo que yo llamo ¨“plan de intervención cultural” 

La obra se llama “El jardín de las delicias”, es de El Bosco, un español de la Edad Media. Hoy en día, se encuentra ubicado en el Museo del Prado, segundo piso, primer pasillo al fondo, sala A . Ahí yace el tríptico de la humanidad, la obra que quiero salvar.

Ser ladrona de obras de arte no es tarea fácil, siempre le explico a Paulo, el único periodista autorizado a hablar de mi vida, que los artistas, los que verdaderamente tenemos un interés genuino por el arte, debemos juntarnos y ejercer una intervención masiva. ¿Qué significa esto? Comprender que los museos no preservan el arte ,sino que al contrario,lo mercantilizan, hacen del arte una fritura ¡Como les cuesta entender¡ En unos años, en los museos, sólo habrá réplicas. ¿Tienen idea de la decepción que implica ver una réplica? Es un insulto al artista. Similar a estar buscando oro y encontrar plástico.Estoy segura de que el Bosco se esta retorciendo en la tumba, porque cada vez hay menos obras originales de el. ¿Dónde están? El fruto artístico se convierte en producto. Aquellos, los cerdos capitalistas que se creen que pueden llevarse una obra a su mansión, colocarla en el centro de la recepción y así demostrar poderío económico.

Llevo en mis venas el comunismo, a flor de piel, considero que la lucha de clases es una realidad fáctica actual. ¡NO LO VEN! En el arte, esto se ha reproducido como una infección que irá creciendo compulsiva y frenéticamente.  Ya no veremos originales de nada, todo será la copia de algo, producto enlatado, distorsión mental.

Ya me estoy paladeando la cantidad de horas que voy a estar sentada viendo el jardín de las delicias. No estamos hablando de un cuadro convencional, nada de eso, esta es una obra de arte que refleja la esencia de la humanidad, el destino de los pecadores lujuriosos y egoístas. Cuando el tríptico esta cerrado, en su parte exterior alude al tercer día de la creación del mundo.Pintado en blanco y negro ya que por esos momentos, ni la luna, ni el sol existían. Al abrir el cuadro la mente se expande entre brillantes colores. Si la mirada del espectador es superficial, da la sensación de deleite visual, por los colores, vibrantes y por la complejidad de sus detalles. 

La obra consta de tres paneles. Los conozco a la perfección porque he estado en el museo del prado unas diez veces mirando la obra.Le dediqué, más de veinticinco horas de observación a cada panel y registre mis emociones en un cuaderno.

En la primera tabla, “El jardín del Edén”. Si uno está desprevenido la sensación es de una plena felicidad. Pero si se acercan con detenimiento, descubrirán qué hay varios signos de hostigamiento entre los animales, un león derriba a un ciervo y se lo come. Adan y Eva, el anuncio de la llegada del pecado.

Observen la segunda tabla, vengan conmigo, sumerjanse en el jardin de las delicias, donde los lujuriosos nos alborotamos y nos atascamos de placeres. En esta obra ,predomina la tensión sexual , todos frenéticamente emparentados cual animales en celo.Por momentos me daban ganas de meterme ahi, y untarme de placer el cuerpo. Sentí la presencia de el Bosco, me veía desde su cuadro y me juzgaba.

La última vez que me junté con el tríptico, me acerqué a él, sigilosa cual leopardo a punto de cazar. “Señor Bosco, yo soy una  pecadora acérrima, le dije, víctima de todos los placeres mundanos presentes en el orbe”

 De repente, un brazo de humo negro salío del cuadro y quiso introducirme en el cuadro. Di un gran salto, camine lento hacia atrás, hasta levanté mis manos hacia arriba,fue instintivo,mientras tanto, las manos del cuadro, con uñas largas y diabólicas ,se abrían y cerraban como una planta carnívora.

Fue ahí cuando entendí que el Bosco,está dentro de ese cuadro.¿Cuántos lujuriosos habrán sido tragados hacia el interior del  cuadro? No estoy enojada por la actitud descortés, que tuvo él hacia mí, eso de asustarme así, no le corresponde ,pero como soy una persona coherente y puedo advertir que ese hombre vivía en una sociedad muy distinta a la que hoy habitamos. ¡La Edad Media¡ ¡la obsesión por la moralidad de este hombre, era supina, caótica y hermosa¡

Mucho gusto,  Don Bosco. ¡Me encantó como has visto en mi, el pecado, y quisiste introyectarme en tu obra artística¡

Por única vez, no enterraré la obra bajo la tierra, la usaré como planta carnívora para detectar seres oscuros o eliminar a mis enemigos. A mi no me va a capturar, ya lo hablamos, no le conviene. Le encantó la idea de venir a mi mansión y quedarse unos años como detector de pecaminosos. Lo que me pidió a cambio es que no lo oculte bajo la tierra ¿Cómo combatir el pecado si estoy escondido en el fondo de la tierra? Le concedí el deseo ¿cómo no hacerlo? 

Catorce de mayo, hoy tengo misión de intervención cultural con el Bosco.Ya lo tengo todo híper planeado. Hemos discutido hartas horas sobre la logística, así que me siento segura. Hace un mes, entré al panel de seguridad del museo del prado,  para ellos soy la señorita Katherina di Romaní, experta en seguridad y sistemas. Todo sucederá durante la noche. Hoy me toca el turno de la tarde. Me siento segura, no tengo dudas, mi plan es perfecto. Termina mi horario, me escondo en un baño del piso de control de seguridad, uno que usan para poner todos los productos de la limpieza. Juan  Rodríguez Paz, se encuentra sentado frente a las cámaras. Como nunca pasa nada,  se pone a comer papas fritas mientras mira una revista para hombres. Tan metido estaba en su ocio, que ni se dio cuenta cuando le clavé la aguja con morfina. Cayó tumbado al piso en un segundo. Desconecté el cable de las cámaras de la sala A ,del Prado. Bajé las escaleras con estilo. Una mujer como yo, jamás renunciaría al arte de mi propia vanidad. Camine hacia la sala A, como si tuviera diez hombres siguiéndome. Mientras me acercaba al cuadro me empecé a sentir cada vez más pecadora, lujuriosa, hedónica, mujer, humana. 

Estamos frente a frente. “Llego el momento, tengo puesto el perfume de la lujuria, vanidad y pecado” Las manos de humo negro no tardaron  en salir, pero esta vez emergieron con mas ímpetu, vehemencia y angurria. Me dejé envolver. De repente estaba dentro del jardín de las delicias, junto a seres extravagantes, eufóricos, monstruosos, hedónicos, plantas gigantes, un hombre de árbol,fuentes,diablos,serpientes y muchas otras criaturas diabólicas. Me dió intriga saber qué pasaba en el infierno, al cruzar el panel, la música estaba tan fuerte que me quede sorda al instante. El infierno musical, se presentó ante mí pero fue interrumpido por las indicaciones del plan. “Concéntrate en el objetivo mariette”susurro en mis oídos,la voz de don bosco. Al son de un centenar de instrumentos musicales torturando pecadores ,me dirigí, directo hacia el hombre árbol y le dije: “Es la hora de irnos”.

Las manos de humo volvieron a salir para desengancharse del clavo,deslizarse por la pared, y luego para caminar hacia la salida de emergencias del museo. Nos fuimos arrastrando,cual ameba, lento, sin hacer ruidos.Cuando por fin llegamos a la salida ,justo ahí mismo, el cuadro me vomitó hacia afuera. Cerré el jardín de las delicias, salí del museo, caminé dos cuadras ,cruce dos esquinas y nadie se dio cuenta de que me estaba llevando una obra del renacimiento. 

Ya pasaron varios meses, nuestra convivencia es muy buena. Ya se ha comido varios pecadores, le encantan los lujuriosos. A veces invito a mis enemigos a casa y les sugiero que miren el cuadro, siempre lo hacen. Es súper rápido , desaparecen al instante y allí dentro ,Bosco, les designa un personaje y una tabla del tríptico. Todas las noches me acerco al cuadro y le digo 

“Bosco, tú también eres un  pecador, me consta, sino seguirías en el museo” y el me responde que desde el museo no puede combatir el pecado y así no las pasamos debatiendo mientras tomamos café y nos regocijamos en su obsesión por el yerro,la culpa y la penitencia.

Con cariño, para mis maniáticos comunistas, Mariette murray.

autor. MARIA JOSE DELLA SALA


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