LA PARED GRIS


Lo conocí durante la pandemia, me invitó a tomar un café y hablamos de la vida. Un mes estuvimos dando vueltas por la ciudad como tortolitos. Todos los aspectos de su personalidad ,me resultaron maravillosos, un hombre encantador. Ya habían pasado dos semanas desde que nos dimos nuestro primer beso, ahi fue cuando me invitó con cierta solemnidad a su casa.

Al llegar al recinto de Celenio, entre el orden imperturbable y una oscuridad agradable, me enfrenté a la pared mas aburrida del mundo entero.

Esa pared gris me pareció deleznable y aborrecible para mi exquisito sentido estético.

Me quedé en estado de shock, perpleja, mirando la pared. Celenio me preguntó ¿Qué pasa?

Le respondí que su pared era insulsa y terrorifica a la vez, que ahí yo veía una imposición de una emoción ajena. Fue ahí cuando Celenio, alavó mi intuición y me comentó su gran secreto:

«Cuando viviamos todos juntos, mi madre se obsesionó con que todas las paredes fuesen grises. Empezó a decir que cuando yo nací el primer color que se le vino a la cabeza fue ese y que por eso siempre me había vestido con prendas grises. Todos los platos de mi casa eran del mismo color. Los cuadros también. Mi cuarto era el mas gris de todos los de la casa. ¡Hasta el piso lo era¡No solo yo nací con color, mi hermana también pero a ella le pusieron el rojo. Un día Daniela, se reveló y pintó el cuarto de rosa barbie. Cuando mama lo descubrió, se entristeció tanto que volvimos a pintar el cuarto de rojo.En fin, mama tenía esa «pequeña» fijación con los colores y las personas»

Me quedé dos horas sentada viendo atentamente y obsesivamente la pared. Quize perderme en ella y en los datos que me había dado Celenio. Logré hacerme 650 preguntas acerca de por qué su madre tenía esa fijación y cómo había repercutido en sus hijos. Para todas encontré respuesta. Soy muy intuitiva. Debo admitir que esa pared me hipnotizó y me llevó a otra dimensión, a la del hombre que tenía sentado al lado.

Salí de ese estado de hipnosis cuando Celenio empezó a gritar que se le estaba prendiendo fuego algo en la cocina. Corrí a ayudarlo, apagué el fuego con vehemencia ,porque, ya había yo vivido situaciones similares. Celenio, agitado, me preguntó por qué había permanecido dos horas sentada, en completo silencio. Lo ví, realmente preocupado por lo que yo podría haber llegado a dislumbrar.

¿Cómo se llama el color con que pintaste la pared?, le pregunté. Me contestó que se llamaba gris pimienta y que hace cuarenta años usaba la misma marca de pintura.

Algo me impulsó a correr, y así fue. Salí corriendo despavorida, no podía tolerar ni un segundo mas ver ese color. Me sentí, en cierto modo, identificada con la madre de Celenio, pero enfrentada con ella en el color que había elegido para su hijo.

No le contesté el telefono por dos meses. Fue el tiempo que me tomó pensar como quitarle el gris a Celenio.

Era viernes y yo ya tenía todo preparado. Un bote de pintura en el que había mezclado todos los colores posibles. Lo llamé y le dije que lo quería ver . Me invitó a su casa. Al llegar, me preguntó, con indignación, por qué le había retirado la palabra por tanto tiempo.

Agarré el bote de pintura, saqué mi pincel gigante y lo empecé a pintar. Desde el pelo hasta la punta de los pies. Celenio no paraba de preguntarme qué estaba haciendo. Cuando finalicé mi obra de arte, le dije : «Ahora Celenio,eres todos los colores, busca la libertad»

Durante un mes nos dedicamos a pintar todas las paredes de colores diferentes, algunas reunían todos los colores del orbe. Nos enamoramos profundamente el uno del otro.

Así fue como conocí a Celenio.

Majo Della Sala


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