Novela Mexicana (Capitulo I)


Todos los personajes de mi novela mueren porque así es la vida : todo lo que sucedió ayer, hoy es polvo del desierto.

El ayer es asfixiado por el hoy todos los días a las 00:00

Siempre lo pensé. Vivir dentro de los umbrales de la realidad es quizás la peor tortura a la que puede estar sometido un ser humano. Vivir en la fantasía es a mi entender el mejor regalo la mayor virtud y mi mejor versión.

Estoy ubicada en Eurasia 138, ciudad de méxico no se bien entre que calles porque jamás me importó. Según un mapa digital que al parecer domina al mundo estoy ubicada frente a un pasaje de palmeras al lado de una fábrica de influencers. Vivo en una especie de micromundo surrealista que para el observador común y corriente es un sitio sin valor alguno. 

En la fachada de la casa hay un cartel que dice “ PERSIANAS PARA LA CASA” yo jamás vendí un objeto semejante; ni siquiera se ni me importa el funcionamiento orgánico de las mismas.

Al parecer tengo un gato naranja. Macedonio es un animal sumamente extravagante y excéntrico , estoy completamente segura de que el se considera un conquistador de la época romana.  Vivo bajo su dictadura animal y debo confesar que me encanta.

Estoy mirando el cuadro que tengo en frente, la tour eiffel metálica y demasiado discreta para mi gusto. Nunca fui a parís por lo cual, ya me he preguntado varias veces ¿ A quién se le ocurre tener un cuadro de un lugar  al que nunca fue? A veces los objetos que me rodean son un poco ridículos y vivir inmersa en esa contradicción constante de la materia me hace arder hasta el tuétano.

Vivo con Alejandro Magno. El rey de Macedonia reencarnó en el único cactus que tengo en mi casa. Jamás le confesé esto a nadie porque siempre tuve delirios persecutorios y no quiero tener una razón más para no dormir. El hecho de que la humanidad se entere de que Alejandro esté adentro de mi cactus me genera mucho nerviosismo e inseguridad. A veces me imagino la peor de las tragedias :  estoy segura que si alguien se entera de esto a los dos minutos voy a tener al gobierno de estados unidos rodeando mi “imponente mansión”  queriendo quitarme el cactus. Dentro de esas utopías negativas aparece siempre la figura del “Ministerio del Pensamiento” que pergenió Orwell. La sangre de el conquistador del imperio persa está convulsionando ahora mismo con movimientos circulares dentro de mi cactus. 

A veces me pongo a pensar ¿si mi amiga hubiese sabido que el cactus tenía adentro a Alejandro magno ¿me lo hubiese regalado? Considero que tener esa respuesta podría poner en evidencia hasta dónde llega su cariño. Vivo en una azotea por lo cual subir a Alejandro fue tan complejo y agotador  como lo fue para los sátrapas de anatolia occidental vencer al hombre más hambriento de poder en la  Batalla de Gránico. Claramente ambos sucesos históricos (subir el cactus y la batalla) fueron momentos fundacionales que el ser humano no debe descuidar. 

Me gusta mucho comer huevo, siento que cada vez que lo parto al medio hay un sinfín de posibilidades muertas. El acto de comer  un huevo le exige al ser humano aceptar que está  a punto de ingerir una utopía.

No se ilusionen, no voy a hablar solo de mí. Tengo muchos personajes para esta novela y todos existen en el planeta tierra, tienen un nombre y apellido una edad determinada y un alma divergente. Al escribir no peco de egocentrismo  como Joyce con su Ulises. Esta obra no puede hablar solo de mí aunque usted lector lo quiera.  Al escribir no puedo pensar en un lector ya que quizás yo sea la única ; ese es el mayor castigo y bendición que puede tener un escritor. 

Benedicta es una gran amiga mía , la conocí el 10 de marzo en un centro comercial. Aparentemente esto ocurrió en la ciudad de méxico. Ella es como una cajita de música ; la primera vez que la vi me quedé estupefacta , en sus ojos ví su potencial para ser uno de mis personajes para mis esquizofrenias narrativas.  Todos estos planes se potenciaron aún más el día que me invitó a su casa. 

Son las 11:00 Am de un jueves contaminado de gases nauseabundos algo que es muy común en méxico. No existe el ascensor ya que es un elemento muy new age para una Benedicta. Subo tres escalones y estoy dentro de un espacio diminuto en el medio de una selva de plantas. Su gran pasión es ese elemento verde que tanto aire le da al mundo. La cantidad de plantas que habitan con ella aspira a ser igual a la cantidad de habitantes que hay en todo este país . La diferencia de clases inminente , ciertos helechos diminutos  son dominados por más de un centenar  de Orquídeas de Kinabalu.  La superestructura orquídeaiquea ( término inventado por mí )  es inminente y se destaca casi pasionalmente sobre la infraestructura de arbustos selváticos sin valor alguno. 

Lo primero que percibo en esta casa es una inminente lucha de poder entre las diversas plantas. Se siente el tácito odio y rencor que tienen las orquideas contra las demás plantas comunes y corrientes. 

Pasados los diez minutos ví como una Planta enorme con portes de realeza quería invadir el territorio de la otra. Por debajo de la maceta emergen varias raíces que suben hacia la vecina y tratan de invadirla conquistarla y dominarla.

Así es la vida de mi amiga, vive en medio de una guerra de savia constante. Benedicta siempre fue muy sumisa frente a la naturaleza y eso no es algo que ella me haya contado. 

Obsesiva del color verde procuró que toda su casa tenga ese aspecto tan abrumador y asfixiante. Lo primero pensé es qué pasaría si le robo una de sus plantas ( claramente me inclinaria por una de la infraestructura ya que sino sería demasiado evidente). Este pensamiento se llevó a la acción 46 años después y las repercusiones fueron tan drásticas que aún no puedo escribirlo , se me eriza el ojo.

El mayor miedo de un escritor es no poder escribir , ese momento donde se angustia la mente y se asfixia contra una hoja en blanco. No se si mañana podré seguir expulsando ideas y eso me esta irritando notablemente mi correcto funcionamiento cerebral. Un escritor sufre muchísimos ACV en toda su vida , y existen algunos que tienen un paro cerebral constante y eterno por lo cual si bien son excelentes artistas jamás lo sabrán. Tomo tres litros de café al día como método preventivo al olvido. Borges siempre dijo que el peor castigo es el olvido.

Si existe algún ser que actualmente presente fruición con mi novela, le comunico que en una semana publicaré el capítulo siguiente. Seguiré ese patrón hasta terminar la historia. Tengo calculadas unas 20 semanas de fluir de conciencia.

Majo Della Sala.


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