Me hice el amor al frente de la luna.
Me hice un baño de luna a mí misma.
De la tierra me agarré muy fuerte, como si de ella uno se pudiera amarrar.
Mi cabeza se estiró hacia atrás y vio salir al sol del otro lado.
Ese calor se me infiltró por los ojos y fue descendiendo desde la córnea hacia el útero.
Mi flor de loto se estrujó hasta volverse diminuta, y mis dedos se disolvieron en su sabia.
Las piernas me temblaban como si quisieran explotar , mi panza se hundió hasta el fondo , casi toca la tierra ; mientras mi respiración se hacía la que desaparecía , mis dientes se hincaban como si se despreciaran mutuamente, mis párpados succionaban mis ojos como si quisieran convertirme en ciega.
y lo sentí, al veneno de mi fantasía , lo sentí cuando mi carne lo absorbía , cuando mis músculos se tensaron drásticamente.
Fueron 5 segundos, lo justo y necesario para morir, para que mi cuerpo fingiera una expiración final.
Creo en la resurrección porque se lo que es un orgasmo , morir y volver a nacer.
Fue participe la luna de un renacimiento a la intemperie y de un baile del desierto: mis cactus se tambaleaban embriagados de tanta lujuria.
Majo Della Sala