He inventado una plaza , sin juegos para niños ni bancos que atraigan jóvenes enamoradizos. Me llamo Fermín de los Heros y soy un sociólogo frustrado al que el gobierno ha contratado para elaborar un plan de contingencia. Y digo «frustrado» porque jamás adquirí un título académico de esos que obtienen los honorables , un día simplemente amanecí y me convencí de eso.
Los ciudadanos de Parmesano se encontraban mas deprimidos que un cráter después del atentado terrorista que se produjo en el único centro comercial de nuestro país, el Aceite de oliva ubicado en el centro neurálgico de la urbe. Según la policía científica la tragedia fue causada por unos extraños sujetos que viven en un país algo extraño dónde se comenta que sólo comen arroz , razón bastante lógica ya que nosotros solo comemos queso y la envidia causa este tipo de rebeldías sociales. Los terroristas creyeron que en este sitio se encontraba la fábrica de queso. Por un momento al analizar los hechos concluí que carecían de astucia pero luego de unos años comprendí su estrategia fue quitarnos el apetito material , es decir , las únicas vitaminas que tomaba este país.
La consecuencia inminente se vio reflejada no tanto en la pérdida de seres queridos sino en la imposibilidad de consumir. Los parmesanos solo podían adquirir bienes de subsistencia por lo cual la ciudad entera entró en una especie de psicosis histérica. El estado de naturaleza era inminente.
A uno de los centros más capitalistas del orbe , lo habían privado de la reproducción sistémica del mercantilismo.Hombres y mujeres comenzaron a saquear casas y robar productos, los celulares se transformaron en el tesoro mas buscado por los piratas despechados. Recuerdo haber leído en el periódico que un jóven envenenó a su padre para heredar sus pertenencias.
La anomia social se convirtió en la nueva constitución parmesana. Fue en este contexto que el presidente Juan José Queso Loco me contrató para restaurar el statu quo.
Queso Loco era el dueño de la fábrica fundadora de nuestro país , donde se producían los únicos alimentos que se consumían.El mito social sostenía que para conquistar el país le regaló al ex dirigente supremo un pedazo de queso que contenía hongos mortíferos y luego de ese extraño suceso , tomó el poder alegando a que el anterior dirigente le había entregado, antes de perecer , las facultades para gobernar.
Todo era confeccionado con queso parmesano , desde el café hasta los jabones , no existía absolutamente nada que no tenga olor o gusto a queso. Juan era un hombre histriónico , portaba una melena blanca que le llegaba hasta el piso , la cual muchas veces debía ser sostenida por su séquito de asesores , todos enanos. Fanático de Maquiavelo , supo perpetuarse en el poder durante ochenta años.
Mediante un decreto de necesidad y urgencia , ante el caos que imperaba , me nombró psicólogo universal parmesano y a los tres días me encontraba sentado en una plaza con una mesita modesta confeccionada con troncos que olían a parmesano , esperando a mis primeros sujetos experimentales.
La primera en llegar fue Elvira Roquefort hija de un sueco que la había abandonado en este país por razones que no vienen al caso. La jovencita arribó a mi consultorio público pletórica de histerismo , se sentó y escupió su verborragia como si fuera una amenaza pública. Me comentó que luego de la tragedia en el Oliva , ya no se sentía una mujer superior a sus pares porque su ropa ya había pasado de moda, por lo tanto , las otras mujeres ya no la miraban con envidia y su marido la había dejado por una cuarentona que disponía de una reserva de carteras y electrodomésticos traídos de Europa. Ante la exasperación le recomendé que se desprenda de todas sus vestiduras e imponga el desnudo como nueva moda. Al día siguiente , fue el tópico mas citado por los medios de comunicación y a los cinco días no existía una mujer parmesana que no transitara desnuda por la calle.
Luego de varios meses de terapia masiva combinada con una dosis de queso parmesano que contenía ciertos medicamentos antidepresivos , la sociedad aprendió a vivir sin deseos materiales. Los publicistas tuvieron que cambiar sus objetivos y las nuevas campañas se orientaban a la austeridad como máxima de éxito supremo. Yo ya había cumplido con mi misión y Queso Loco me pagó con » shimbula», un container gigante que me aseguraba tener alimentos por diez años.El shimbula sólo se le era otorgado a las personas de alta alcurnia luego de haber hecho una acción beneficiosa por el país , se entregaba en una ceremonia en la cual el presidente arrojaba queso en hebras por todo el recinto, todo un espectáculo.
La armonía duró diez años hasta que el 13 de junio de 1980 un avión estadounidense llamado «God´s potent machine» aterrizó en nuestro estado con la misión de restaurar el capitalismo. Los parmesanos enloquecieron y nuevamente ingresaron en la vorágine de la ameba estadounidense. Queso loco fue asesinado con un celular de ultimo modelo que disparaba balas con formas de dólares.
Como mencioné al principio de mi relato , soy sociólogo y este es mi legado y quiero que quede patentado que durante diez años existió un país en la tierra que logró cuestionarse existencialmente , vivió sin aggiornamentos superficiales ni necesidades creadas. No existieron las diferencias de clases , ni la competencia fatalista. Se abolió la felicidad plástica y se la restauró por una natural y realista.
Esto no fue una utopía como la de Huxley o la de Moro , fue fáctico y las pruebas se pueden encontrar en las grabaciones de mis entrevistas las cuales enterré en la plaza.
Majo Della Sala.

Deja un comentario