Siento como el odio se inocula en mis venas , abre los portones de mi sangre y se esparce con vertiginosidad drástica. Llega a mi mente y la encapsula , transformándola en monstruo de cuatro cabezas.
Me siento un sujeto líquido sin materia ni espíritu , una hormiga que danza porque la han pisado y quiere sobrevivir.
Soy ese producto desechable que concibe el monstruo , una luz negra intermitente.
Mis extremidades quieren desprenderse de mi cuerpo , aborrecen aquello que los sostiene.
La saliva de mi boca es escasa , se la ha llevado un grito desesperado. Mis ojos llenos de agua , quieren explotar.
Soy el sujeto tácito de mi existencia, he perdido la identidad en algún naufragio pasado.
Me pienso y me aborrezco porque me pienso.
Caminar resulta una osadía , me pesa la cabeza por el monstruo que degluta mi existencia.
Uñas carcomidas por el veredicto de una condena subjetiva.
Este transcurrir se tornó efímero.
El viento roza mi cara , el monstruo se altera.
Me he intoxicado y aquí estoy vomitando mis toxinas en una hoja manchada con café.
Majo Della Sala.