La pared


Estoy sentado en un sofá rústico , mientras percibo con mis manos un símil de goma espuma que brota por agujeros elefantiásicos producto de la desidia y del poco poder adquisitivo que dispongo.

Presiento que tengo la mirada perdida pero al frente mio , lo más importante que  logré en mi entera vida ,  una pared con triunfantes manchas de humedad. El aire escasea y poco tiene de puro , el olor a pollo frito que compró Julieta ayer se ha transformado en el ocupa mas odiado por mi ser.

Puede resultarles extravagante que frente a un sofá halla solo una pared en vez de una caja boba , pero este es un hábito con el que comulgo hace varios años.

Avizorar esta tapia repleta de moho es el telescopio hacia mi pasado. Todos los días dedico un tiempo sustancial a observar como la higrometría expande su imperio sin piedad sobre mi pared. A veces , se forman mapas que me revelan el recorrido mental que debo hacer para encontrar recuerdos que tengo perdidos en mi frágil memoria tambaleante.

Soy un hombre que ama el pasado y se alimenta de él. Me defino como una vichuca que en vez de llenar mis angurrientas tripas con sangre lo hago con  lo que alguna vez coexistí. Siento que el presente es efímero y el futuro no existe, por eso mi ancla vital se entierra en el distante antaño.

Julieta se queja constantemente de mi extraña pasión ,me ha paseado por varios médicos los cuales me llenaron de pastillitas multicolores que nunca probé pero guardé. Ella piensa que estoy sumergido en una cloaca de demencia y cual rata naufrago en heces. Me sugiere que viva el momento y planee el porvenir, pero yo adoro mi pared , sus líneas , agujeros y salpicaduras de pintura reflejan lo que mas aprecio , sobre todo mi infancia que se ubica en la esquina superior derecha. La veo mediante una mancha que tiene forma de satélite cosmopolita. Ésta es mi cáliz sagrado , todos los días la mido con un centímetro y un compás para registrar cambios , ya que si se dan es porque cambió mi subjetividad con respecto al pasado. Esas permutaciones me colman de beneplácito.

Escribí este manuscrito porque estoy quebrado económicamente , me despidieron del trabajo (mi adicción por mirar la pared  causó que me olvide de ir). Mi mujer se murió hace un mes luego de adolecer durante seis  meses por un cáncer terminal durante los cuales no pude asistirla producto de mi afición extrema al paredón.

El punto es que mañana me van a demoler la casa y con ello mi pasado. Ante la inminente ausencia de mi espejo vital , planeo matarme con todas esas pastillas que acumulé durante años.

Por primera vez , cavilo en lo venidero y eso me consterna pero tengo la algarabía de conjugar también el pretérito enjaulado en cada píldora que coleccioné y postergué para este momento.

Siempre pensé que mi pared se merecía un sofá de supina calidad , lamento no haberla complacido.

 

María José Della Sala

 


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