La plaza giratoria.
Aunque usted no pueda concebirlo en su desafortunada mente existe una plaza en Buenos aires que gira lentamente en diversas direcciones.
Mientras estos altercados físicos suceden, todo muta incesantemente como lo hace el universo constantemente.
Las personas entran y muchas desconocen el suceso , porque hace falta mucha baquía para advertir este extraño fenómeno.
Hace dos años que comulgo en este espacio, todos los días me siento al lado de un árbol hinchado al cual llamé Eunomio y percibo el movimiento circular.
La primera vez pensé al igual que usted: que había ingresado en los túneles de la vesania.
¡ Que pobre hubiese sido esa justificación!
Al cabo de unos días, mi fruición con la aleatorieidad fue una evidencia empírica.
Yo estaba en el centro de la glorieta advirtiendo la frenética celeridad de un niño sumamente hiperquinético cuando en un abrir y cerrar de ojos sentí la catársis mágica de la naturaleza y me encontré apuntando hacia el lado contrario del infante
En ese preciso momento advertí que la plaza era un como un plato giratorio, como el del microondas o el de los marcianos.
Eunomio me marea asiduamente ya que algunos meses lo encuentro en una punta y otros en la contraria.
A veces, tanta energía causa que ciertos elementos se derritan:un tacho de basura ha desaparecido y un banco se está hundiendo en la tierra.
Los pajaros lo saben , yo lo sé y ahora se lo quiero manifestar.
Majo Della Sala
