En mis tardes de depresión , las cuales se repiten constantemente , suelo dormir por tiempo indeterminado pero casi nunca sueño. Ayer fue una ocasión única. A continuación transcribiré la formulación histérica de mi mente que aborreció mi esquema onírico habitual.
Fui a visitar a mi prima Lorena la cual había parido a una niña casi perfecta. La nombro como prima aunque no sepa bien que tipo de conexión sanguínea nos une. Considero que todos denominamos como «primos» a aquellas personas que están en nuestra vida sin que sepamos de dónde han emergido.
Durante una hora estuve jugando con la pequeña , la cual emanaba baba constantemente.
De repente , de manera abrupta mi prima me comunicó que se iba y me ordenó que la cuide a Barbarita como si fuese mi hija.
Nunca tuve aprecio por las criaturas por lo cual , su orden me generó cierto nerviosismo.
En un abrir y cerrar de ojos , Barbarita abandonó su naturaleza de lactante y se transformó en un extraño bichito gris. Entré en pánico , tenía al insecto entre mis manos y se movía con frenesí . Mi mente se inundó de preguntas ¿ Cómo le iba a explicar lo sucedido a mi prima? ¿ Estoy loca?
Desconcertada frente al hecho surrealista encerré al cuadrúpedo volador en un frasco que encontré, al cual le hice agujeros pequeños en la tapa para facilitar la respiración del mamarracho.
Lo observé durante horas , sus movimientos eran torpes ,emitía unos sonidos agudos insufribles y cambiaba de color cada dos minutos. Frente a esta situación de extrema anomalía intenté llamar mediante un teléfono anticuado a su madre pero ella no contestó.
Comencé a sudar , me imaginé la cara de Lorena al ver que su hija se había convertido en un símil de un grillo multicolor. Llegué a pensar que todo esto era culpa de la inyección kafkeana que había ingerido la noche anterior.
Una hora había transcurrido cuando el sonido de las llaves ingresando a la cerradura de la puerta me hipnotizó por completo. Fueron los segundos mas largos y acuciantes de mi entera vida.
Se abrió la temible puerta , Lorena me miró y comenzó a reír cual máscara veneciana.
¿ Por qué pusiste a mi hija en un frasco?
Le contesté que se había transformado en grillo , le expliqué como sucedió aquel fenómeno y rompí en llanto pidiéndole eternas disculpas.
-¿ No sabías nada de la enfermedad que tiene Barbarita? preguntó Lorena desconcertada.
Luego comenzó su verborragia explicativa.
» Cada vez que me voy de casa y la dejo sola , Barbie se convierte en algún bicho siempre diferente , el domingo pasado fue una lagartija y el anterior una serpiente. Los médicos no pueden dilucidar su condición. La primera vez que pasó fue cuando nació , al quitármela de los brazos y colocarla en la incubadora se transformó en mariposa. Al rato vino corriendo la enfermera a contármelo , fui a corroborar lo inexplicable y en cuanto toqué a la mariposa automáticamente volvió a ser un bebé. Mientras está conmigo es un ser humano pero cuando la dejo sola se vuelve animal o insecto , por eso con mi marido siempre la dejamos en una enorme pecera cuando nos vamos a trabajar, así nos aseguramos que en su conversión no se escape. Es toda una odisea pero ya nos acostumbramos a estos porvenires y tener un animal distinto casi todos los días es fabuloso. Mañana le vamos a comprar una jaula enorme porque tememos que próximamente tendremos un orangután.»
Comprendí la doble naturaleza de Bárbara y me quede estupefacta sin poder comprender la realidad. Lorena me sacó el frasco de las manos y en cuanto tocó al grillo lo transformó en persona.
Entendí que ambas estarían condenadas al contacto eterno , me pregunté que iba a pasar cuando la niña tenga que ir al jardín o cuando la madre muera.
Muchas incógnitas me espantaron y me dejaron en un estado de parálisis emocional contundente.
Luego de un gran trabajo introspectivo entendí que el amor de una madre hacia un hijo es infalible.