«Autopercepción»
En este instante , trato de emprender una empresa sobrenatural. Encendí un cigarrillo y me pregunté ¿Cuántos cigarros componen mi alma frenética?
Infinidad de respuestas recorrren mi turbulencia psíquica porque todo se funda en la relatividad cósmica.
Creo que mi salvación terrenal reside en la literatura, esa diosa femenina que con su velo me protege de los mas temibles infortunios.
Ayer presencié un paroxismo y creí que Macedonio Fernández me susurraba al oído su cuento «El zapallo que se convierte en cosmos».
Dos cafés por día componen mi jornada , dos cápsulas de euforia trascendental, placeres mundanos que se vierten en mi cuerpo cual aceite en ensalada.
Incontables son los cuadrados de azúcar de diferente color y sabor que se adhieren en mi boca y se desintegran mientras la nicotina se fusiona con mi sangre.
Mis incontables manías me dan fama de anómala.
Me siento extraña en este mundo de esquemas preconfigurados.
¿Por qué yo tengo que recorrer el sendero que marchitan todos con sus conductas automatizadas?
No soy fiel a los cánones sociales, me abruman de espanto, deseo descuartizarlos con mis dientes, tragarlos y expulsarlos en alguna laguna exotérica.
Soy el fuego que siento en mis manos en este preciso momento. Entre tanta verborragia me olvidé de apagar el cigarro y me estoy quemando viva.
María José Della Sala.
